“La superstición, la idolatría y la hipocresía cuentan con grandes salarios, la verdad es mendiga.” Martín Lutero
En la internet 2.0 y en la social media en general se confunden con gran facilidad los roles de los perfiles que en ellas actúan. Todo el mundo puede tener una cuenta de Facebook, Twitter, etc… (Un perfil en Linkedin ya es más complicado…hay que decir quien somos)
Se parte de la premisa de que todo el mundo es “Igual “ante la web 2.0 ….Unos presumen de expertos, otros de eruditos , algunos hasta se autoproclaman gurús, otros simplemente van de listos – son los que consideran al resto incapaz o por debajo de su capacidad de encontrar atajos -…etc…es lo que denomino “ Zoociedad” ( Aunque el nombre viene de mucho más atrás y ya fue popularizado por un programa en la televisión colombiana allá por los años 1990 al 1993).No todo es conocimiento técnico, existe el conocimiento social determinante para tener un mínimo éxito en cualquier actividad que emprendamos.
Adoptar herramientas colaborativas, antes de adoptar valores y cultura 2.0 es un gran error.
Quiero hacer una reflexión en voz alta, tengo la sensación que la vanidad, prepotencia y soberbia, conjuntamente con la ignorancia y el desconocimiento, más la falta de experiencia campan sin control por estos mundos virtuales más que por ninguna otra parte …..Bajo mantos de “coleguismo y buen rollismo” hay unas ansias de “yo soy más que tu “ insaciables por un tipo de perfiles oportunistas que creen que con aprenderse unas cuantas palabrejas, uno puede sin conocimientos previos de casi nada, formar parte de una “Élite” no se sabe muy bien de qué …..Amplificadas por el canal (Antes esto se daba en grupos reducidos) pero con las herramientas de hipercomunicación, ahora podemos sufrir estos males a miles de kilómetros del epicentro.
Esta subcultura, que viene de las partes más oscuras de la red (especialistas en cloaking, phising Black seo, ventajistas y aprovechados del desconocimientos de los demás (generalmente sus clientes) impostores e intrusos profesionales que creen que el Marketing es una disciplina de reciente aplicación.
Hubo un tiempo en nuestra sociedad en el que juventud era signo de inexperiencia …..Hoy madurez, parece ser signo de caducidad. Ni lo uno ni lo otro, lo único que cuenta es el esfuerzo personal y la conciencia situacional de saber quién soy y dónde me encuentro.
Lo único que nos diferencia de los demás es nuestro esfuerzo personal para hacer que cada día cuente, seguir desaprendiendo y aprendiendo de nuevo , cuestionarnos constantemente y tener la capacidad suficiente para ser humildes con todo lo que desconocemos, que siempre es mucho más que lo que conocemos.
La recompensa en la web 2.0 a nuestro esfuerzo es la recomendación, base de la cultura de la exposición, el compartir para obtener reputación y de ese modo relevancia.
Ser altruistas, compartir, implicarnos, son capacidades que ayudarán a la humanidad a mejorar, siempre y cuando los “listos” no estropeen el sistema intentando aprovecharse de él.
J.Cuni
Releyendo el magnífico libro de Karl Albrecht Inteligencia Social, se me ocurre, hacer un paralelismo con lo que podríamos denominar “inteligencia Social Media” basado en los cinco puntos básicos que definen a la inteligencia social que son: Consciencia situacional, Presencia, Autenticidad, Claridad y Empatía.
Estos cinco puntos son perfectamente aplicables a la Inteligencia social en la Social Media.
Vamos a ver uno por uno, empezaremos por
“Consciencia situacional”
Que puedo aportar y en qué momento, es como una especie de «radar social», o la capacidad para leer situaciones e interpretar los comportamientos dentro de la red en términos de posibles intenciones, estados de ánimo y proclividad a interactuar de los internautas.
“Presencia”
Es la imagen que trasmitimos….por ejemplo una ortografía con faltas es como una “halitosis ortográfica” que desagrada profundamente al lector.
La presencia incorpora una serie de abanicos escritos y no escritos, que definen la propia apariencia, la imagen, la calidad de los contenidos, la prudencia y el buen gusto, los movimientos sutiles…Todo un repertorio de señales que los demás procesan en una impresión evaluativa de nuestra persona.
“Autenticidad”
Los radares sociales de la gente captan a menudo numerosas señales de nuestro comportamiento que las conducen a juzgarnos como honestos, abiertos, éticos, fiables y bien intencionados….o por el contrario falso y oportunista.
“Claridad”
Nuestra capacidad para expresarnos, ilustrar ideas, transmitir datos con claridad y precisión y articular nuestros puntos de vista y cursos propuestos de la acción, facilita que los demás cooperen con nosotros, nos sigan y participen de nuestras aportaciones.
“Empatía”
Un Poco más allá de la connotación habitual de identificarse con alguien o «simpatizar» con él/ella, definimos a la empatía como un sentimiento compartido entre dos personas, una causa común que los identifica y conecta.
Utilizando el conocimiento “clásico” podemos mejorar mucho nuestra presencia en la red, convirtiéndola en algo mucho más gratificante para nosotros y para los demás.
José Cuni
Extracto del Libro Inteligencia Social de Karl Albrecht
“Hay millones que no hacen nada, pero reconforta saber que la mayoria tiene trabajo”
Desde la atalaya privilegiada de mi profesión como consultor empresarial y experto en comportamiento social, observo con preocupación el deterioro de las habilidades interpersonales, de las conductas y de la buena educación, tal y como nos la enseñaron nuestros progenitores, de la pérdida de habilidades sociales y por ende de valores compartidos.
Escribo sobre las reflexiones y experiencias recogidas a lo largo de mi trayectoria profesional, tras las miles de horas y personas que han pasado por programas de entrenamiento que llevo impartiendo en habilidades interpersonales
Del poco o nulo valor que se da en la educación a la necesidad de un desarrollo emocional o social basado en el comportamiento.
Del autismo de unas futuras generaciones que – de seguir así – tendrán graves problemas de interrelación social, de una sociedad que tiende al egoísmo hedonista y a la insensibilización psicopática y sistémica.
De una sociedad en pérdida constante por sus valores, tradiciones de relación social usos y costumbres, donde la confianza, el respeto, el rigor, el orgullo de trabajo bien hecho, forman ya, parte de la historia.
Esfuerzo, disciplina, sacrificio, tan necesarios para lograr el éxito no se encuentran entre las preferencias de nuestros jóvenes de hoy en día.
Nos hemos convertido en una sociedad en la que el ejemplo que ofrecemos a las generaciones que nos preceden es el “pelotazo” como medio para alcanzar el éxito social y personal en una sociedad de oportunistas, ventajistas, espabilados que pretenden el enriquecimiento propio por encima de todo y de todos.
Pues bien, hay que recuperar el espíritu de sacrificio, la conciencia social. Debemos pregonar con el ejemplo, comprometernos con los valores tradicionales de respeto, esfuerzo, trabajo y orgullo por desarrollar una profesión digna y útil dentro de la sociedad a la cual nos debemos como ciudadanos de bien.
Cada vez más las personas se familiarizan con la tecnología a costa de las herramientas de interrelación social. Sabemos utilizar un teléfono móvil pero no sabemos cómo dirigirnos correctamente a nuestro prójimo.
Cada vez existen más oportunidades profesionales para aquellos que son capaces de manejar esas herramientas de relación interpersonal. Solo hay que asomarse a las ediciones dominicales de los periódicos, en su sección de empleo encontraremos infinidad de demandas de profesionales para realizar labores comerciales.
Existiendo un importante déficit de este tipo de profesionales, cada vez más necesarios paradójicamente en la sociedad de la tecnología.
La conciencia situacional, la presencia, la autenticidad, la claridad en el mensaje emitido, la empatía, como dice Kart Albrecht en su interesantísimo libro “Inteligencia Social”, son herramientas básicas para el desarrollo de nuestras futuras generaciones.
José Cuni
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