Unos de los cambios más grandes de la humanidad, está sucediendo, la “Sociedad de la Información”, donde “personas produzcen e intercambian cantidades casi ilimitadas de información a una escala global”. Desconociéndose las consecuencias sociales y culturales derivadas de este hecho. La tecnología está cambiando el modo de vida de las personas.
La Ideología Californiana (mezcla contradictoria de determinismo tecnológico e individualismo libertario) ha sido abrazada, como una forma optimista y emancipadora de determinismo tecnológico. Una consecuencia de ello es el Informacionalismo.
El informacionalismo es el nuevo paradigma tecnológico, proporciona la base para un determinado tipo de estructura social se denomina la ‘sociedad red’. Sin él, la sociedad red no podría existir, pero esta nueva estructura social o “Tercera ola” como la denomino Alvin Toffler, no es producto del informacionalismo sino de un patrón más amplio de evolución social.
La Red se está convirtiendo en un espacio social, una alternativa al mundo real y ha dado lugar a la utopía de una asamblea virtualmente igualitaria donde todos pueden opinar, hacerse escuchar y acceder al saber más secreto, sin barreras ni controles. El discurso de la Sociedad de la Información, predice una sociedad de autonomía, de interactividad y de convivencia.
En esta era de cambios, protagonizada por un cambio de Era, debemos aprender a desaprender, cambiar nuestros modelos mentales, afrontar nuevos retos, adaptarnos a nuevas culturas, desarrollar nuevas competencias, destemporalizar el aprendizaje desligándolo de la edad, para entenderse como continuo, y en definitiva abrazar un nuevo cambio de paradigma con todas sus consecuencias implícitas.
Todo ello requiere de un nuevo liderazgo con habilidades y competencias adaptadas a este nuevo entorno basado, como siempre, en un intento de influencia interpersonal, dirigido a través del proceso de la hipercomunicación al logro de una o varias metas, siendo capaz de coordinar el talento que emana de la inteligencia colectiva.
Un tipo de liderazgo distribuido adaptativo y competencial que responda a las necesidades de este nuevo entorno, mucho más participativo, con un formato redárquico en el que las herramientas y tecnologías por si mismas no crean colaboración, es la función del líder en fomentar una cultura colaborativa la que les da sentido y les predispone a asumirlas.
La cultura del individualismo de las “estrellas” es la antítesis de la cultura de la colaboración esta debe ser coordinada por líderes participativos, que saben que no poseen todas las respuestas y que su mayor talento, es la coordinación del talento ajeno en el bien común.
J.Cuni
En estos días de verano, en los que se disfruta de una cierta tranquilidad, y entregados a la lectura de todo tipo, en mi caso especialmente, todo lo relacionado con tendencias sociales de hiperconectividad. Observo con interés que estamos en un momento muy decisivo, como he comentado anteriormente en algún Post, un cambio de paradigma, en cuanto a las relaciones profesionales y personales.
En el Informe realizado por The Future Foundation para Google Enterprise llamado “La década decisiva” se mencionan nuevas figuras profesionales que vendrán a sustituir o a complementar a varias de las actuales, algunas de ellas completamente nuevas, todo ello como consecuencia de los cambios que generara y que ya está generando la hiperconectividad a la que nos lleva la tecnología.
Creo sinceramente, que este cambio en la manera de relacionarnos, no se será ni puntual ni pasajera, sino todo lo contrario, generara un antes y un después. Las acciones de Social Media en mi opinión, no deberían de ser externalizables, es algo así como externalizar “la capacidad de relación” no se debe delegar en terceras personas como relacionarse con terceros en nuestro nombre, no al menos a largo plazo.
El 2.0 es antes que nada, una filosofía, una forma de pensar, una convicción respecto al modelo de actuación en la vida, con lo que afecta directamente a los valores de las personas y por ende al de las empresas.
Adoptar herramientas colaborativas, antes de adoptar valores y cultura 2.0 es un gran error.
En primer lugar hay que revisar nuestros valores como empresa y ver si nos podemos identificar con los valores que se fomentan a través de la web 2.0, luego formar a nuestro personal en dichos valores y en las herramientas pertinentes, para darles un correcto uso, posteriormente empezar a pensar en un plan de acción de Social Media, donde se determine que queremos conseguir exactamente estando en las redes sociales.
Externalizar las acciones de Social Media es pan para hoy y hambre para mañana. Sin adoptar los valores que la impregnan, puede suceder que todo ese ruido se vuelva en nuestra contra. Que sucederá cuando los “expertos de Social Media“terminen su trabajo, ¿Quién lo seguirá? …..la tan cacareada figura del “Community Manager” tiene que ser interno.
Es posible en la puesta en marcha del plan de Social Media, contratar a un externo que desarrolle la figura del “Community”, siempre y cuando sea un especialista en el sector de actividad, para poder comprender mejor el tipo de negocio y sus peculiaridades, mientras capacita a alguien dentro de la organización para desempeñar la función.
J.Cuni
La tribu, o clan es el grupo básico de la estructura social.
La supervivencia a lo largo de la historia ha dependido en gran medida de los férreos valores de estos grupos sociales.
El clan o la tribu tienen fuertes y sólidos lazos, gran confianza en sus miembros, respeto a las jerarquías existentes, orden en su funcionamiento, comparten cultura, valores e intereses.
Las reglas son conocidas y plenamente aceptadas, no se cuestiona el fondo, sus relaciones son sólidas y estables.
Se debate la forma y se busca permanentemente el beneficio del grupo por encima del individuo, siendo el individuo lo más importante para la tribu.
El concepto de tribu, es la cultura corporativa de la empresa 2.0.
En la tribu no es necesaria, una cultura corporativa, la cultura corporativa,es inherente a la tribu.
Todo miembro de la tribu aporta valor, más allá de lo esperado por su gran alineación a la causa común, es un promotor de nuevas ideas, un motor en sí mismo, su beneficio es el bien común.
El liderazgo cambia hacia formas de apoyo y la coordinación se convierte en un canalizador de ideas y proyectos.
El alineamiento es total, los objetivos del individuo son los objetivos del colectivo y los objetivos del colectivo son los objetivos de individuo.
El liderazgo cambia hacia formas de apoyo y coordinación se convierte en un coordinador de ideas y proyectos.
La visión del grupo es compartida,
Hemos pasado del superindivualismo de finales del siglo xx -gracias a la mejora de la calidad de vida en la que hemos podido llegar a ser autosuficientes dado el alto nivel económico de vida y la mejora de la medicina y la salud-y de ahí a la soledad.No depender de nadie y no pertenecer a nada, igual a soledad.
Gracias a la tecnología y nuestra básica necesidad social,nos estamos volviendo a unir en clanes y tribus, pero esta vez,no por supervivencia física, sino intelectual, por afinidad.
No buscaremos un trabajo por “supervivencia física” sino lo buscaremos por afinidad a nuestros idearios y valores, buscaremos un clan con el que nos identifiquemos y con el que compartamos afinidades.
Buscaremos nuestra tribu.
J.Cuni
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